miércoles, 19 de mayo de 2010

Lección 3. LA EPISTOLA DE PABLO A LOS ROMANOS

(Continuación)
Romanos 1:18-4:25


A. LA JUSTICIA NECESITADA POR LOS HOMBRES
PECADORES: Romanos 1:18-3:20

1. Exposición:

La justicia es la llave para la relación del hombre con Dios. El hombre es injusto y como tal no puede tener comunión con un Dios de santidad infinita, cuyo trono es establecido en justicia. El hombre es culpable y no puede hacer nada para rectificar su condición. Si Dios no tiene justicia para el hombre, él está perdido.

El hombre siempre se declara “inocente.” Antes de que el hombre pueda ser llevado al conocimiento de la salvación, tiene que verse a sí mismo completamente culpable en la presencia de Dios. El Apóstol Pablo, en esta porción de Escritura, demuestra claramente que el hombre es culpable delante de Dios. Aparte del Señor no hay ninguno que es justo. Pablo trata con esto demostrando cuatro clases de gente que son culpables:

a. Los Paganos (Romanos 1:18-32): Los paganos no tienen excusa, Dios es capaz de revelarse al hombre en cualquier manera que le agrada. Dios puede ser conocido. En el pasado, Dios se ha revelado al hombre a través de la creación. Es claro que las cosas que Dios ha creado testifican de su naturaleza invisible. La razón por las tinieblas de este mundo es el rechazo de la luz. La razón por los sistemas idólatras de este mundo es el rechazo del conocimiento de Dios. Rechazar a Dios, dar la espalda a la luz naturalmente trae tinieblas. Porque el hombre rechazó a Dios, Dios los entregó. Tres veces es declarado que Dios los entregó; primeramente a la inmundicia y después a pasiones vergonzosas (versículos 24, 26). Otra vez se dice que Dios los entregó a una mente reprobada (versículo 28).

Como los paganos se volvieron de la luz a las tinieblas, y del conocimiento de Dios a la idolatría, sus pasos hacia la l idolatría deben ser notados. Las imágenes fueron hechas del hombre, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Cuando una persona cambia la verdad de Dios por la mentira, y adora y sirve a la criatura en vez del creador, todo el orden de la naturaleza es violado y el hombre cae en pasiones vergonzosas e inmundas.

Los paganos descritos aquí tuvieron la oportunidad de conocer los requisitos de Dios. Sabían que la muerte era la pena por hechos malos. Sin embargo, ellos no solamente pecaron con placer, sino que aplaudían a otros que practicaban el pecado.

b. Los Moralistas (Romanos 21-16): Pablo trataba con el pecador respetable, el hombre orgulloso de su propia rectitud, el hombre que se excusa a sí mismo en sus propios pecados pero condena a otros. Pablo trataba aquí con un mundo de cultura y refinamiento. Esta clase de pecador piensa que los pecados de otros son peores que los suyos. En realidad él es un hipócrita. El pecado de este hombre es el indignarse con los pecados de otros pero ser indulgente con los suyos. El error que él comete es muy común. Está midiéndose a sí mismo con otros. En vez de medirse con otros, debe medirse al lado de Cristo, y cuando hacen esto, toda base para hipocresía y auto­ excusa es quitada.

La cultura no limpia el corazón. La educación no cambia la naturaleza del hombre. Un reconocimiento del mal no es necesariamente poder para vencer el mal.

c. El Judío (Romanos 2:17-318): Pablo demostró que los judíos también son culpables delante de Dios. Los judíos, como todos los hombres, rehusaron declararse culpables. Ellos declararon la religión como la base de su acción. Pablo les hizo saber que Dios rechazó su reclamo de inocencia. Aunque ellos se jactaron de sus privilegios religiosos, sus vidas no cambiadas anularon todos sus reclamos.
Tal acción trajo una mayor condenación sobre ellos. El privilegio aumentó la responsabilidad; no la puso a un lado. Un conocimiento de la Ley Divina dió al judío una norma de juicio que otros no tenían; por lo tanto él no tenía excusa.

d. El Mundo (Romanos 3:9-20): Después de haber probado el caso en contra a los gentiles y judíos, Pablo demostró que todo el mundo era culpable ante Dios. Descubrió la universalidad del pecado. Todos eran injustos, y ninguno estaba intentando conocer el medio de Dios para ayudarles a quitar su culpa. Pablo también mostró la totalidad del pecado. La palabra, la acción y la visión estaban todas contaminadas porque la lengua, los labios, la boca y los ojos estaban rendidos como instrumentos de injusticia. Todo el mundo era culpable; por tanto todo el mundo necesitaba un Salvador. Negar su culpa, refutar su necesidad, resultaría en el rechazo de su Salvador, en cuyo nombre solamente podrían esperar hallar la salvación. Ninguna carne podía esperar ser justificado a la vista de un Dios justo, porque todo el mundo era culpable ante El.

2. Comentario: (Romanos 1:26-27).

Aquí se declara la degradación moral que sigue a la apostasía contra Dios. La homosexualidad y el lesbianismo son mencionados. El aumento de estos pecados y la terrible perversión moral del hombre hoy en día es evidencia de la apostasía del hombre de la verdad de Dios. Romanos 2:5 habla de la ira de Dios que es atesorada en el cielo contra el hombre cuyo corazón es duro e impenitente. ¡Qué almacena­ miento de ira tan trágico puede un hombre atesorar para sí mismo! Romanos 2:14 “Por naturaleza” quiere decir “instinti­vamente.” Romanos 3:20, la Ley hace al hombre conocedor del pecado en su naturaleza y carácter. El hombre, al quebrantar a ley, entiende que necesita la salvación. Sólo por la ley quebrantada puede venir el conocimiento del pecado.

3. Sumario:

Todos los hombres son probados ser culpables ante Dios. Esto es hecho por la revelación de la justicia de Dios en la Ley, y es por el hecho de quebrantar la ley que el hombre revela su propia injusticia. Debe notarse que este ha sido siempre el primer paso hacia Dios: el hombre reconociendo su propia injusticia y necesidad de Dios.

B. LA JUSTICIA PROVISTA POR DIOS: Romanos 3:21-26

Como Pablo ha mostrado que el pecado era universal y el juicio de Dios imparcial, ahora declara que el don de la justicia de Dios esta disponible para todos. El hombre en sí es completamente incapaz de ser justo.

La justicia de la cual Pablo escribió aquí no fue la justicia del hombre, ni la justicia de la Ley, más bien la justicia de Dios (versículo 22). Esta justicia de Dios no fue una justicia adquirida por guardar la Ley; sin embargo, la Ley y los profetas testificaron de ella.

En esta porción de la Escritura examinamos algunas de las grandes verdades de salvación: la fe, la gracia, la justificación, la redención y la expiación. “Redención” habla de comprar un esclavo de la esclavitud con el fin de librarle. El hombre, separado de Dios, está en una esclavitud de la cual no puede librarse. Está irremediablemente bajo el juicio de Dios, pero Dios mismo ha intervenido y pagado el precio y le ha librado. La palabra “expiación” es el hecho de quitar la ira de Dios. La ira de Dios halló adecuada satisfacción judicial en la muerte de Jesús. El pecado merece castigo y la muerte. No puede haber la recon­ciliación sin satisfacción judicial. Jesús sufrió la pena justa por nuestros pecados en la cruz del Calvario, para que Dios pudiera permanecer justo y puede perdonar completamente al pecador culpable. Así, la justicia de Dios fue provista por Dios para el pecador culpable.

C. LA JUSTICIA RECIBIDA POR LA FE: Romanos 3:27-31; 4:1-25

1. Exposición:

Pablo probó que la justicia tiene que ser por la fe, y solo por la fe, para que sea por la gracia. Si la justicia pudiera ser recibida por las obras de la Ley, luego no sería por la gracia.
Si viniera por obras, el hombre podría jactarse de su bondad y sus habilidades.

El pecado de Satanás, en el pasado distante, trajo la necesidad de la provisión de la salvación. ¿Cual fue el pecado original? Fue el pecado de orgullo. Si el orgullo y la jactancia pudieran entrar de nuevo para el cielo, entonces todo lo que Dios habría planeado y cumplido en proveer la salvación sería en vano. La jactancia y el orgullo tienen que ser excluidos. El Apóstol Pablo lo hizo tan claro, que sólo si la salvación es recibida por la fe, la jactancia puede ser excluida. Si la justicia viniera por la Ley o las obras, habría lugar para jactancia. Si es solo por la fe entonces toda jactancia es excluida.

La justicia recibida solo por la fe, no anula la Ley, más bien la Ley es confirmada, o hecha válida. Es confirmada en su propósito de hacer al hombre consciente del pecado y enfrentarle con el único plan de Dios para la salvación.

El cuarto capítulo de Romanos prueba que la salvación es solo por la fe, Pueden haber muchos que creen que la salvación es por la fe, pero no sólo tiene que ser por la fe, sino tiene que ser por la fe sola.

Dos personajes del Antiguo Testamento fueron usados para probar esta gran verdad. Abraham fue uno de los santos más importantes del Antiguo Testamento. Si Abraham no podía ser salvo por obras, entonces nadie podía. David fue uno de los peores pecadores del Antiguo Testamento. Si David podía ser salvo por la fe, entonces todos podían. David había quebrantado tres de los diez mandamientos. Había codiciado, adulterado y asesinado. ¿Qué podía hacer David para restaurar a Betsabé su pureza, y a Urías su vida? Nada. Su caso era desesperado. David tenía que mirar a la promesa de Dios y por simple fe, recibir la justicia imputada a él.

También hemos probado aquí que la salvación no es confiar en los ritos de la religión. Abraham era un hombre justificado, catorce años antes de que fuera dado el rito de la circuncisión. El rito no tenía nada que ver con su redención. No imputó la justicia, simplemente confirmó la justicia que Abraham ya tenía. Siendo que la fe y la imputación de justicia sucedieron antes de la circuncisión, Abraham era el padre de los gentiles que creen. El hecho de que la circuncisión fue una señal de la justicia imputada a Abraham a causa de su fe, hace a Abraham el padre de los judíos también. El es el padre de los que andan en la fe que él tenía antes de tener alguna señal externa.

Finalmente, la justificación sólo por la fe esta basada en el poder de creación de Dios, y el hecho de la resurrección. Abraham sabía que él era físicamente incapaz de engendrar un hijo, y que su esposa Sara, era físicamente incapaz de concebir. Sin embargo, él pesó la imposibilidad humana de ser padre contra la imposibilidad divina de que Dios que­brantara Su Palabra, y decidió que con Dios, nada era imposible.


2. Comentario:

Romanos 4:6-7. La palabra “atribuír” simplemente quiere decir Imputar, dar crédito. Cuando Dios atribuye justicia a un hombre, Dios simplemente declara al hombre justo, y la justicia es dada a él.

Romanos 4:25. El hecho de la resurrección de Jesucristo hace válida la expiación. Porque Jesús resucitó, la sangre de Jesucristo tiene el poder para limpiar el pecado. Somos justificados por causa de la resurrección de Jesús.

3. Sumario:
Abraham miraba adelante, por la fe, hacia la obra terminada de Cristo. Jesús dijo a los judíos de Su día: “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día, y lo vio y se gozó” (Juan 8:56). Nosotros miramos atrás por la fe, hacia la obra terminada de Cristo y gozamos de la salvación. Dos métodos son comparados y contrastados: salvación por fuerza humana, salvación por la fe. Lo que Abraham halló, lo que David halló, nosotros tenemos que hallar. La salvación es por la fe, y por la fe sola.
TOMO I: LAS EPISTOLAS
CURSO BÍBLICO “ALPHA”
RALPH VINCENT REYNOLDS