miércoles, 19 de mayo de 2010

Lección 42. LA SEGUNDA EPISTOLA DE PEDRO

Parte I

A. LA SEGUNDA EPISTOLA DE PEDRO

La segunda carta de Pedro fue escrita a las mismas gentes a quienes él había escrito la primera carta (11 Pedro 3:1).

La fecha de la escritura es el 66 ó 67 D.C., justamente antes del martirio de Pedro en el 68 D.C., la destrucción de Jerusalén en el 70 D.C. y el término del reinado de Nerón. Fue escrita probablemente al mismo tiempo que la segunda epístola de Pablo a Timoteo. Ambos, Pedro y Pablo, sabían que el martirio estaba próximo (11 Timoteo 4:6 y 11 Pedro 1:14).

Pedro aseguró de haber estado presente en la transfiguración de Cristo (11 Pedro 1:16-17) y había sido advertido por el mismo Jesús de su inminente martirio.

Pedro advirtió del peligro de la apostasía y la doctrina falsa. La epístola contiene una descripción profética de la apostasía de los últimos tiempos y los exhorta sobre la preparación necesaria del corazón y vida, la cual es lo único que puede hacerlos aptos para enfrentar los peligros de los últimos tiempos.

B. EL VERSICULO CLAVE

El versículo clave en esta epístola es 11 Pedro 3:18, “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. . .”

C. LA SALUTACION

Referencia Bíblica

11 Pedro 1:1-2

Pedro declaró que él era siervo y apóstol de Cristo. Escribía a aquellos que habían obtenido la misma fe preciosa por medio de la justicia de Dios. Oró por su crecimiento espiritual. Su anhelo por ellos era que la gracia y paz fueran multiplicadas. Un poco después,

Pedro escribió acerca de virtudes adicionales, sin embargo, sólo habló aquí de la multiplicación de la gracia y la paz. Estas tenían que ser dadas a ellos abundantemente por medio del conocimiento de Dios. Ambas epístolas inician y concluyen dando énfasis sobre el conocimiento de Dios.

D. LA BASE DEL CONOCIMIENTO QUE SALVA

Referencia Bíblica

11 Pedro 1:3-4

Dios nos ha ¡¡amado para gloria y virtud. El nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad por su divino poder mediante el conocimiento de Dios. El estudiante debe notar la frase “todas las cosas.” ¡Nada ha sido olvidado; nada falta!

¡Cuán importante es el conocimiento de Dios! Es a través de este conocimiento que uno puede ser apto para recibir la vida eterna.

Por este mismo poder inminente, El nos ha dado promesas mara­villosas para que: así podamos escapar de la decadencia moral que está en el mundo, y convertirnos en partícipes de la naturaleza de Dios. Cuando consideramos todas las promesas que Dios nos ha dado, ciertamente concordaremos con el apóstol (versículo 4) que las promesas de Dios son grandísimas.

E. OCHO CUALIDADES DIVINAS

Referencia Bíblica

11 Pedro 1:5-8

Pedro nombró ocho virtudes, las cuales son unidas a las bendi­ciones que Dios ha multiplicado para nosotros. Son pasos de la tierra hacia la gloria, y causarán que el hijo de Dios venga a ser fructífero. Sin éstos, el cristiano será estéril e infructuoso.

Estas ocho cualidades divinas son: fe, virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor. Cuando hemos reunido Iodos estos, tenemos por la suma o total, una vida fructífera. La fundación es fe y la corona es amor.

De nuevo debemos notar que esta vida fructífera estará en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

F. HACED FIRME NUESTRA ELECCION

Referencia Bíblica

11 Pedro 1:9-12

Cuando faltan estas cualidades divinas, el cristiano profeso es de vista corta y ha olvidado que él ha sido limpiado de la vieja vida de pecado.

Pedro exhortó a sus lectores a ser diligentes, a trabajar con ahínco, a hacer firme su vocación y elección. No se debe tener duda de la elección que Dios ha hecho de él, pero tampoco debe darla por supuesto. Cuando una persona ejercita las virtudes nombradas, estará seguro de su elección y nunca desmayará o caerá. También, por hacer esto, Dios abrirá de par en par las puertas de los cielos para que Sus hijos puedan entrar en el Reino eterno de nuestro Señor Aunque sus lectores sabían previamente estas verdades, Pedro estaba determinado a despertarlos con amonestación.

G. PEDRO RECORDO EL MINISTERIO DE NUESTRO SEÑOR

Referencia Bíblica

11 Pedro 1:13-18

En este pasaje de escritura, Pedro recordó dos incidentes del ministerio de nuestro Señor

1. Su Muerte.

Algunos treinta y siete años antes, Jesús le habló de la forma de muerte que padecería. Pedro se daba cuenta que esto estaba próximo a acontecer. Sabía que habría de padecer el martirio. Pedro no dio un paso atrás, en cambio, él escribió gozosamente acerca del tema. La expresión “abandonar el cuerpo” es una forma her­mosa de describir la muerte. Ciertamente la muerte no tiene que ser temida.

2. Monte de la Transfiguración

Pedro aseguró a sus lectores que él no estaba contando fábulas, sino que él había presenciado con sus propios ojos el esplendor y la gloria de la transfiguración de Cristo. Había escuchado con sus propios oídos la voz majestuosa de Dios diciendo, “Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia.” Porque él era un testigo ocular, era apto para certificar todo concerniente al poder de Jesu­cristo y el seguro retorno de Cristo.

H. LA PALABRA, FIEL DE LA PROFECIA

Referencia Bíblica

11 Pedro 1:19-21

Estos tres versículos deben ser cuidadosamente estudiados por todo estudiante de la Biblia.

1. Versículo 19.

Después de testificar de haber oída la voz de Dios sobre el Monte, Pedro declaró que tenemos una palabra de profecía “Más segura.” Es sorprendente leer que Pedro consideraba las Escrituras del Anti­guo Testamento más seguras que la voz literal de Dios, la cual él había escuchado. Por esta razón, tenemos que prestar atención a las Escrituras como una lámpara encendida en la oscuridad hasta que el día esclarezca, y Cristo, el lucero de la mañana, resplandezca en nuestros corazones.

2. Versículo 20.

La verdad que debe ser claramente entendida es que ninguna escritura es de interpretación personal. La verdad de Dios es inmu­table. Una persona no puede explicarla a su propio antojo. Si el hace esto, la verdad no ha cambiado, permanece constante.

3. Versículo 21.

“Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.”

La palabra de Dios es la mejor defensa en contra de la apostasía, y la fe cristiana debe descansar firmemente sobre la palabra inspirada de Dios.
TOMO IV: LAS EPISTOLAS
CURSO BÍBLICO “ALPHA”
RALPH VINCENT REYNOLDS