miércoles, 19 de mayo de 2010

Lección 10 LA SEGUNDA IEPISTOLA DE PABLO A LOS CORINTIOS

2 Corintios 1-4

A. EL AUTOR:

Esta epístola fue escrita por el Apóstol Pablo en Filipos de Macedonia, pocos meses después que 1 Corintios había sido escrito.

Pablo había pasado, la mayor parte de tres años en Efeso. El dijo que permanecería en Efeso hasta Pentecostés, lo cual sería en Junio del año 57 D.C. De allí planeaba ir a Corinto por el camino de Mac,adonia. El había enviado a Timoteo en una misión a Macedonia y Corinto y él había regresado a Efeso y ahora estaba listo a acompañar a Pablo. Tito, quien también había sido enviado a Corinto, iba a reunirse con ellos en Troas. Sin embargo, Pablo y Timoteo fueron de Troas a Filipos para encontrarse con Tito. Aparentemente estaban ansiosos de saber por Tito de los asuntos entre los creyentes de Corinto.

Pablo estaba contento con las buenas noticias que Tito trajo de Corinto. Inmediatamente escribió una carta y envió a Tito que la llevara, acompañado de otros dos hermanos (11 Corintios 8:16-24). Entregaron la carta y tenían el encargo de completar la ofrenda para los hermanos pobres en Jerusalén.

B. EL EFECTO DE LA PRIMERA CARTA A LOS CORINTIOS:

Puede escribirse mucho acerca de lo que sucedió en la iglesia de Corinto entre el tiempo de la escritura de Primera y Segunda Corintios. Pablo se refirió a esto en 11 Corintios 7:11. “Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación!. . .”

A pesar que mucho arrepentimiento había seguido a la recepción de su primera carta, habían ciertos puntos que necesitaban corrección. Sin embargo, Pablo encontró áreas de confraternidad íntima las cuales él quería discutir con ellos antes de impartir más disciplina.

C. LOS CONTENIDOS DE ESTA EPISTOLA:

La segunda carta a los Corintios fue la más personal de las cartas de Pablo. Fue la más autobiográfica de todas sus escrituras. Mucho de la epístola fue basado en el ministerio mismo de Pablo, sus motivos y sacrificios. El vindicó su autoridad como un Apóstol y se esforzó para preparar la iglesia de Corinto para su llegada.

Los primeros nueve capítulos fueron escritos en el tiempo pasado, mientras que los cuatro últimos fueron escritos en el tiempo presente o futuro. Se ha sugerido que estos cuatro últimos capítulos fueron escritos antes y luego fueron adjuntados a la carta.

D. COMPAÑERISMO EN LAS AFLICCIONES:

Pablo anhelaba atraer a los Corintios más cerca a él. En el comienzo de esta carta, él trató de cumplir su propósito. Les dijo que así como ellos eran compañeros en las aflicciones, también serían compañeros en la consolación. Pablo había sufrido, pero él reconoció que ellos también habían sufrido. Habían pasado por aflicciones y tribulaciones también.

Pablo dio gracias por el consuelo que él había recibido del Señor. La palabra “consuelo” viene de la misma palabra griega consolador” en el Evangelio de Juan. Es más fuerte que una mera consolación. Dios no sólo alienta, sino que también suministra una base para el aliento. El beneficio del sufrimiento es que capacita a un cristiano para ayudar a otros.

Pablo les recordó de la seguridad de las promesas de Dios; estas promesas no podían fallar. El sufrimiento hace que conoz­camos en una medida más grande la seguridad de las promesas de Dios. También, el sufrimiento nos establece en Cristo y hace que comprendamos la realidad del don del Espíritu Santo, el cual nos sella.

E. LA SALVACION PROGRESIVA:
2 CORINTIOS 1:10

Pablo predicó una liberación de tres tiempos: pasado, presente y futuro. El sabía de qué había sido liberado en los días pasados; él se dio cuenta de que estaba siendo liberado en ese momento particular y sabía que Dios lo liberaría.

Hay una gran lección aquí. Algunos testifican de lo que Dios ha hecho en el pasado y pueden mirar hacia el futuro. Esto no sólo debe ser cierto sino que deben tener un testimonio al día de lo que Dios está yaciendo por ellos ahora.

Pablo dio toda la gloria a Dios. Alabó a Dios y agradeció a los creyentes que habían orado por él.

F. EL ASUNTO DE LA DISCIPLINA:
2 Corintios 2

Pablo retrasó su ida a Corinto para que pudiera evitarles más tristeza. No era su deseo castigarlos más. El no quería ir a ellos con tristeza. No quería causar pena sino amor. Quería hacerles saber su amor por ellos (versículo 4).

Parecería que la primera carta de Pablo había cambiado a la iglesia de Corinto a tal extremo que aun aquellos que habían estado sosteniendo al hombre en pecado, ahora se habían volteado contra él en la disciplina. Aparentemente Pablo no sabía esto hasta que se encontró con Tito. Pablo, al conocer este hecho, aconsejó un cambio de actitud hacia el hombre que se había arrepentido. No quería que ellos excluyeran a él para siempre de su confraternidad en Cristo. Esto mostró que el Apóstol podía ser muy duro con el pecado, pero tierno y misericordioso cuando había verdadero arrepentimiento. El no quería que el hombre se perdiera sino que fuera salvo.

En la última parte del capítulo, parecería que el Apóstol Pablo estaba comparando su ministerio con las procesiones triunfales perfumadas de incienso de los emperadores conquistadores regresando a Roma con largas filas de cautivos. Algunos de estos cautivos serían matados; a otros se les permitiría vivir. El ministerio de Pablo llevaba la fragancia de Dios, lo cual significaba vida o muerte, de acuerdo a la reacción de uno al oír su ministerio. El miró a su ministerio como una marcha de triunfo.

G. LAS EPISTOLAS VIVIENTES:
2 Corintios 3

Aparentemente habían algunos maestros judíos de Jerusalén que vinieron, portando cartas de presentación. Los enemigos de Pablo en Corinto aún estaban preguntando con respecto a la autoridad de Pablo, diciendo que él no tenía cartas de recomen­ dación de Jerusalén. La iglesia de Corinto había sido fundada por Pablo mismo. Por lo tanto, la iglesia era la carta de Pablo. No necesitaba otra carta de recomendación que la iglesia de Corinto.

Pablo procedió en comparar su ministerio con el ministerio de estos maestros judíos. Su evangelio era el evangelio de la ley, el cual fue escrito sobre piedra; el evangelio de Pablo fue escrito en sus corazones. Los dos evangelios fueron comparados por Pablo: uno de la letra, el otro del espíritu; uno de la muerte, el otro de la vida; uno cubierto, el otro descubierto; uno de condenación, el otro de justicia; uno pasa, el otro permanece.

H. EL MARTIRIO VIVIENTE DE PABLO:
2 Corintios 4

En el capítulo 4 el Apóstol mostró la visión del verdadero ministerio. Pablo nunca encontró el predicar una tarea fácil. Su propósito era rechazar las cosas escondidas de deshonestidad. Los ministros no deben trabajar con astucia, ni deberían adulterar la Palabra de Dios engañosamente. Deberían encomendarse ellos mismos a la conciencia humana por la declaración de la verdad. El propósito del verdadero ministerio es predicar a Cristo, para que los hombres puedan ser salvos. El truco de Satanás debe ser expuesto, porque él enceguece las mentes de los hombres con filosofías y vanos engaños, para que la luz del evangelio de Dios no pueda ayudarles.

Pablo mostró a los Corintios que ellos deben ver más allá de sus problemas y persecuciones. Dios no permitiría que sean destruidos cuando eran abatidos. Aunque entregados a muerte cada día ellos tenían la seguridad de la vida eterna. Aunque ellos sintieron que su fuerza exterior se iba desgastando, sintieron la alegría de la vida interior y con el ojo de la fe vieron la gloria de las cosas eternas aunque todo alrededor de ellos se deshiciera. Con gozo Pablo habló de su cuerpo glorificado, con el cual él sabía que sería vestido cuando despertara en la semejanza de Dios.
La vida de Pablo fue un martirio viviente. En su conversión el Señor había dicho: “Yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre” (Hechos 9:16). Los sufrimientos em­pezaron inmediatamente y continuaron por 30 años. Había una sucesión continua de golpes, encarcelamientos, naufragios, y privaciones de toda clase. Finalmente él fue llevado a Roma para ser ejecutado. En todo esto, Pablo se regocijó porque él vio la gloria futura quesería suya. Demostró a los Corintios que ellos eran sólo vasos de barro y que la gloria era de Dios y no de ellos. Mientras que somos protegidos por Su poder, el poder de Satanás no puede conquistarnos. Aquí está la fuente de la victoria: el Espíritu de Cristo nos guardará en esta vida y nos dará vida eterna. Las aflicciones externas que enfrentamos aquí son nada porque nuestro hombre interior es fortalecido con el poder de Dios.

TOMO I: LAS EPISTOLAS
CURSO BÍBLICO “ALPHA”
RALPH VINCENT REYNOLDS