miércoles, 19 de mayo de 2010

Lección 4. LA EPISTOLA DE PABLO A LOS ROMANOS

(Continuación)
Romanos 5:1-8:39

A. LA JUSTICIA EXPERIMENTADA EN EL ALMA:
Romanos 51-817

1. Romanos Capítulo Cinco:

a. Los Resultados de la Justificación por la fe:

Hay beneficios definidos que resultan del hecho de Dios de justificarnos por la fe. Pablo declaró que la paz, el gozo, el amor y la esperanza son incluidas en estos beneficios. El primero de estos es la paz.

Habiendo sido declarado justo por la fe, el creyente tiene paz con Dios. La paz simplemente quiere decir que la guerra ha terminado, las armas de rebelión han sido echados de lado y los términos de Dios han sido aceptados. Esta paz con Dios quiere decir la terminación de hostilidad entre el alma y Dios. La hostilidad y la animosidad entre Dios y los creyentes son quitados. En su lugar hay paz bendita. Debemos notar que hay una diferencia entre la paz con Dios, y la paz de Dios (Filipenses 4:7). La paz de Dios se refiere a una sensación y tranquilidad de mente y corazón. En Romanos, paz con Dios es una rendición completa a la voluntad de Dios. Toda hostilidad en el alma es quitada. Esto trae una comunión con Dios.

Por medio de Jesucristo tenemos acceso a la gracia de Dios en donde permaneceremos. Esta gracia es el favor inmerecido de Dios. El creyente es declarado justo.

Habiendo: sido justificado, y teniendo acceso a la gracia de Dios, el creyente ahora se goza en la esperanza de la gloria de Dios; no sólo en la esperanza futura sino también se goza en las pruebas presentes. Las pruebas, en vez de destruir su fe, desarrollan un carácter probado. Estas pruebas nos vuelven de confianza en nosotros mismos a confianza completa en Dios. El creyente se gloría en tribulaciones porque la tribulación produce paciencia y la paciencia edifica el carácter probado. Esto produce esperanza. El orden es significativo: tribulación, paciencia, prueba y luego esperanza. El carácter que es desarrollado por la tribulación y paciencia da al creyente prueba, o evidencia real, que él permanece en la gracia de Dios. El resultado es la esperanza.

b. El Amor de Dios:

No seremos desanimados en esta esperanza porque ya tenemos un goce anticipado de su consumación, el cual es el amor de Dios derramado en nuestros corazones. Este amor que ha sido derramado y nos agarra no es nuestro amor por Dios sino el amor de Dios por nosotros. La naturaleza del amor de Dios es mejor descrito por lo que hace. Dios ama a la humanidad, tan pecaminosa como es. El amor de Dios no es motivado por ninguna calidad en la persona amada. El Apóstol Pablo describió a los hombres como débiles, impíos, pecadores y aun enemigos. Un hombre tal vez morirá por un justo pero Dios mostró Su amor por la muerte de Cristo por sus enemigos.

c. La frase “mucho más” de Romanos 5:

En este capítulo el Apóstol Pablo hizo ciertas compara­ciones y usaba la frase “mucho más.” Versículo 9, mucho más salvos de la ira; versículo 10, mucho más ... salvos por su vida; versículo 15, abundaron mucho más para los muchos la gracia; versículo 17, mucho más el don de justicia reinará en vida por Jesucristo; y en versículo 20, la palabra “sobreabundó” lleva el mismo sentido; sobre­abundó la gracia sobre el pecado. El estudiante debe tomar tiempo para meditar sobre estos “muchos más” porque ellas describen lo que Jesucristo cumplió por el alma que es justificada.

d. Las Dos Jefaturas:

Todo el asunto de la justicia experimentada por el alma humana es tratado por una comparación de dos jefaturas representativas: Adán y Cristo. Nuestro antepasado, Adán, como el primer hombre representante, echó toda la familia humana en el pecado y la muerte, del cual el hombre no podía escapar por sí mismo. Por medio del último hombre representante, y Su obediencia a Dios, vino la vida eterna. Esto puede ser resumido como sigue: Por causa del pecado Y la desobediencia de Adán vinieron la muerte y condenación sobre toda la humanidad; por causa de la justicia y obediencia de Jesús vinieron el don gratuito de la justificación, justicia, gracia abundante y vida eterna a todos los, que reciben la gracia.

El capítulo termina con una declaración tratando con la soberanía absoluta de la gracia de Dios. La gracia de Dios es absolutamente soberana. La vida eterna por medio de Jesucristo es asegurada.

2. Romanos Capítulo Seis:

a. Nuestra Muerte con Cristo:

Si la gracia sobreabunda mientras aumenta el pecado, ¿por que no seguir pecando para que la gracia abunde? La respuesta de Pablo: ¡En ninguna manera! Tal conclusión sería una contradicción directa. La muerte, que una vez era nuestro enemigo, ahora es hecha para ministrar al creyente; los beneficios de la victoria de Cristo sobre el sepulcro,

Pablo quiere que todos sepan que nuestro bautismo en el cuerpo de Cristo es un bautismo en Su muerte y Su resurrección. Para obedecer el evangelio una persona sigue ccn Cristo por los pasos de la regeneración. Esto quiere decir que la persona muere a sí misma y al pecado por medio del arrepentimiento completo, que es sepultada con Cristo en el bautismo de Su muerte, y es resucitada para andar en vida nueva. La vida de nuestro Señor es dada por el bautismo del Espíritu Santo. ¿Debe una persona que ha experimentado tal cambio seguir en el pecado? No si el creyente es muerto con Cristo. Un cadáver no responde en ninguna manera a los impulsos del pecado.

La gracia de Dios en Cristo Jesús es verdaderamente libertad; libertad del pecado, no libertad para pecar.

b. Dos cosas para considerar:
En el versículo 11 tenemos el secreto de una vida victoriosa en Cristo. Debemos considerar o contar ciertas cosas como verdades. Cristo ha sufrido por mis pecados. Por lo tanto, soy comprado por precio; ya no me pertenezco. Soy de El, y por lo tanto no reconozco al hombre viejo que es crucificado con El. Me considero a mí mismo como muerto al pecado.

Sin embargo, esta es solamente una parte de la historia. El creyente no solamente se considera a sí mismo como muerto, sino que también debe verse a sí mismo como vivo a Dios por medio de Jesucristo.

c. Dos rendiciones:

Habiéndonos considerado nosotros muertos al pecado y vivos a Dios, ahora llegamos a dos rendiciones. Estas son declaradas en el versículo 13: primero, la vida interior; y después los miembros. Vale poco dar a Dios algunos de nuestros miembros cuando el corazón no está rendido. El orden debe ser (1) presentarnos nosotros mismos a Dios y (2) luego nuestros miembros como instrumentos de justicia.

d. Lo que el Hombre escoge:

Hay dos opciones disponibles al hombre. El escoge, como su maestro, al pecado o a Dios. El pecado conduce finalmente a la muerte eterna; la obediencia a Dios conduce a la vida eterna. El verdadero trono del pecado está en la voluntad. El pecado reina cuando la voluntad dice “sí” a la tentación. El Espíritu Santo reina cuando la voluntad dice “no.”

El viejo maestro-pecado paga la última paga de la muerte. El pecado es un engañador. Ofrece vida y termina pagando muerte. Por el otro lado, el don gratuito de Dios ofrece vida eterna en Jesucristo nuestro Señor.

3. Romanos Capítulo Siete:

En el capítulo siete de Romanos, Pablo ilustró la lucha de muerte de sí mismo. La naturaleza carnal fue condenada, porque la ley reveló al pecado como pecaminoso. Había una derrota verdadera en la vida de sí misma. Algunas personas tratan de vivir en el capítulo siete en vez de aceptar el hecho de que la vida de sí misma tiene que morir para que la vida eterna pueda ser impartida a ellos. ¿Por qué vivir en el capítulo siete, tratando de justificar el pecado, cuando el Espíritu tomará la lucha y conquistará la carne? Por medio de la vida de Cristo uno llega a ser fuerte. Hay un contraste claro entre la vida vivida en la carne y la vida vivida en el Espíritu.

El pronombre “YO” es usado o entendido en los verbos 26 veces en los versículos 15 al 25. No hay mención del Espíritu Santo hasta que llegamos al capítulo 8, donde El es men­cionado 19 veces. En el capítulo 7 la Ley es mencionada muy a menudo, pero pocas veces en el capítulo 8. Pablo estaba demostrando su esclavitud desdichada bajo la Ley. A pesar de su consentimiento a ella, y su deseo de guardarla, la naturaleza pecaminosa adentro estaba continuamente ven­ creciendo el deseo de su mente. ¿Cómo podría la mente librarse de la dirección de la carne para poder hacer lo que realmente deseaba hacer? La única salida de esta lucha y esclavitud era por medio del Señor Jesucristo (versículo 25).

4. Romanos Capítulo Ocho:

a. La Victoria en Jesús:

Este capítulo es el capítulo de la victoria. Empieza sin ninguna condenación y termina sin ninguna separación. Romanos capítulo 7 es denominado por las palabras “Yo, mi, mío.” En contraste, Romanos capítulo 8 es denominado por el Espíritu Santo, que es mencionado 19 veces. El secreto de la victoria es estar en Cristo.

Hay una gran diferencia entre estar en la carne y estar en el Espíritu. Estar en la carne es ser motivado por los deseos de la carne; estar en el Espíritu es ser motivado por el Espíritu de Dios. La carne produce una cierta manera de pensar y termina con la muerte. La carne es hostil a Dios y no quiere sujetarse a Su Ley. Por el otro lado, el Espíritu Santo produce una manera de pensar que termina en la vida y paz..

b. La Inmortalidad:


En el versículo 11, Pablo declaró claramente la obra del Espíritu Santo en la resurrección. Un cuerpo mortal es un cuerpo capaz de morir. Un cuerpo hecho vivo por el Espíritu Santo llega a ser inmortal. Este versículo prueba concluyentemente la necesidad de tener el Espíritu Santo para poder estar listo para la venida de Jesús.

c. Abba, Padre:

En Romanos 8:15, la frase: “Abba, Padre” es mitad arameo y mitad griego. Muestra que judíos y gentiles pueden ser adoptados en la familia de Dios.

B. LA JUSTICIA ES UNA BENDICION PERMANENTE:
Romanos 8:18-39

1. La oración con gemidos:

Después de la adopción en la familia de Dios viene la adaptación a la familia de Dios. Un cristiano tiene que saber como rendirse al Espíritu y expresar los deseos que surgen de adentro. Mientras que todo el mundo está gimiendo en sufrimiento, el cristiano gime con deseos profundos por la venida de Jesús. El no puede expresar esto sin la ayuda del Espíritu Santo. El hijo de Dios ora efectivamente sólo cuando el Espíritu Santo se mueve en él. El Espíritu Santo le ayuda y la capacita a vivir victoriosamente en Cristo.

2. Ninguna separación del Amor de Dios:

A pesar de las tribulaciones del presente, todo está ayu­dando a bien, y Dios, quien principió la obra de la gracia, no permitirá que sea interrumpida y la hará concluir en gloria final. Si El es por nosotros nadie puede contra nosotros. No hay condenación y no hay separación del amor de Dios en Cristo. Sin embargo, esto no quiere decir que el cristiano no es aún una persona de libre albedrío y con voluntad propia. El puede dar su espalda a Dios.

3. La Predestinación:
De los versículos 29 y 30 aprendemos que la predestinación está basada directamente sobre la presciencia de Dios. La presciencia no determina los hechos mas que el conocimiento posterior. El Dios omnisciente es capaz de saber, de antemano, que camino será escogido por cada individuo. Por tanto El conoce a cada uno de Sus hijos; éstos son los elegidos. No hay ninguna palabra de la Escritura que sugiere que alguna persona es predestinada a ser perdida. Los que piensan que algunos son excluídos de la salvación por causa de la presciencia de Dios están equivocados. Quien quiera puede venir. El libre albedrío del hombre determina si entrará en la glorificación o no.
TOMO I: LAS EPISTOLAS
CURSO BÍBLICO “ALPHA”
RALPH VINCENT REYNOLDS