miércoles, 19 de mayo de 2010

Lección 44. LA PRIMERA EPISTOLA DE JUAN

Parte I
A. EL APOSTOL JUAN


El Apóstol Juan escribió cinco libros del Nuevo Testamento: Un evangelio, tres epístolas y el Apocalipsis. Era el hijo de Zebedeo y Salomé, (Aparentemente Salomé era hermana de María, la madre de Jesús). Era socio en una compañía de pesca que empleaba a unos jornaleros (Marcos 1:16-20), y era conocido del sumo sacer­dote (Juan 18:15-16). Había sido primero un discípulo de Juan el Bautista, pero se convirtió entonces en uno de los primeros cinco discípulos de Jesús. Era el más unido a Jesús. En cinco ocasiones se habla de él como el discípulo “a quien Jesús arnaba.”

Juan hizo a Jerusalén su sede, cuidando a María, la madre de Jesús, hasta su muerte. Después de la destrucción de Jerusalén, vivió en Efeso. Habitó allí hasta envejecer y fue el último apóstol en morir entre sus discípulos estaban Policarpo, Papias e Ignacio.

Juan es conocido como el “apóstol de amor,” pero también era un hombre severo que no toleraba la herejía. Era conocido por tener gran amor por los hermanos pero duro en su condenación de herejía.

B. LA PRIMERA EPISTOLA DE JUAN

La Primera Epístola fue escrita cerca del 90 D.C. en Efeso. El autor no es mencionado, sin embargo existe ciertamente evidencia poderosa de que el autor fuera el Apóstol Juan. En esta epístola, Juan enfrentó fuertemente el error del gnosticismo.

En la propia carta él declaró el propósito de su escritura:

1. Que el hijo de Dios pueda tener comunión con el Padre a través de su hijo Jesucristo y uno con otro (I Juan 1:3)
2. Que el hijo de Dios pueda tener el cumplimiento del gozo (I Juan 1:4)
3. Para que no pequéis (I Juan 2:1)
4. Para que pueda reconocer y saber de la promesa de vida eterna (I Juan 5:13)


C. LA HEREJIA DEL GNOSTICISMO

La moralidad estaba muy por el suelo en Efeso. El templo de la diosa Diana era un pozo de pecado con el nombre de religión. No es sorprendente que con este bajo estado de moralidad se levantara una herejía que tratara de invadir la iglesia.

El gnosticismo era una filosofía que atacaba la verdad de la encarnación. En3eñaba que Jesús era una teofanía que no era humana en sí o que era el hijo natural de José y María sobre el cuál el Cristo vino en su bautismo. Enseñaban que toda la materia era mala la cual resultaba en ambos extremos: ascetismo y antinomia­nismo.

Juan respondió a estos errores por enfatizar la encarnación y el poder del ejemplo de la vida de Cristo.

D. CAPITULO UNO

1. Introducción

Referencia Bíblica

1 Juan 1:1-3

Juan introdujo: su epístola con una declaración poderosa afir­mando la verdad de la encarnación. El afirmó esto con una decla­ración de experiencia personal por declarar:

1. Había oído a Cristo
2. Había visto a Cristo
3. Había contemplado a Cristo
4. Había tocado a Cristo

La epístola es introducida con una declaración similar a aquella en el inicio del evangelio de Juan en este evangelio, Juan llamó a Cristo el Logos, la palabra viviente. Aquí en su epístola, él habló de Jesús como “el Verbo de vida.” En la conclusión de esta epístola, Juan escribió concerniente a Jesucristo: “Este es el verdadero Dios y la vida eterna” (1 Juan 5:20).

La vida eterna no tiene principio ni fin, por consiguiente esta vida era con el Padre, pero en la encarnación esta vida fue hecha visible.

Juan lo vio y dio testimonio de ello. “Y aquel verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:
14).

Juan declaró su experiencia personal de ver y escuchar a Cristo para que así todos puedan participar de la bendición de también ver y escuchar la Palabra de Vida, Jesucristo.

El propósito de Juan en escribir la epístola era para que ellos pudiesen experimentar el cumplimiento del gozo. No hay gozo más grande que el gozo de conocer al Señor Cuando una persona experimenta el compañerismo con Jesucristo y recibe vida eterna, su gozo llega a ser completo.

2. Dios es Luz

Juan declaró que Dios es dos cosas: Luz y amor “Dios es luz” (1 Juan 1:5); “Dios es amor” (1 Juan 4:8).

Esta verdad revela la pureza y santidad de Dios. Habla de la santidad absoluta y perfecta de Dios. No hay en El nada de sombra de oscuridad.

La oscuridad es un símbolo de pecado, ignorancia y error En Dios no hay ni siquiera una sombra de pecado o error El error y el pecado están revelados en la presencia de Dios. Las imperfecciones y manchas, las cuales no se ven en la sombra son reveladas en la luz. Cuando el cristiano se acerca a Dios, todas las imperfecciones son reveladas claramente.

3. El Compañerismo

Referencia Bíblica

1 Juan 1:6-7

El compañerismo es compartir aquello que es común para todos. No existe compañerismo sin este compartir Por esta razón, no existe compañerismo entre la luz y las tinieblas; la verdad y el error; la vida y la muerte.

Por esta razón, cualquiera que diga que está participando de la vida de Cristo, y todavía vive una vida de pecado y oscuridad, está mintiendo. Su propia vida es una mentira. Sólo cuando caminamos en la luz, como Jesús está en luz, estamos aptos para compartir una vida común. Cuando caminamos en la luz, somos limpiados de todo pecado por la sangre de Cristo. Todo aquello opuesto a esto no es compañerismo verdadero.

4. La Confesión del Pecado

Referencia Bíblica

1 Juan 1:8-10

Juan acusó a los falsos maestros de ser mentirosos en cuatro ocasiones en esta epístola. Dios ha dicho que todos han pecado. Si negamos esto, sólo estamos engañando a nosotros mismos y haciendo a Dios mentiroso. En este caso, la verdad y Su Palabra no están en nosotros. Sólo por medio de un corazón limpio y la con­fesión es que puede ser experimentado el gozo del perdón y la bendición de purificar.

El estudiante debe notar cuidadosamente que esto no se está refiriendo a permanecer deliberadamente en pecado abierto- Si somos nacidos de Dios, somos librados de la esclavitud de pecado. Sin embargo, siendo humanos, hay muchas imperfecciones que serán reveladas por la luz. Si las confesamos, habrá limpieza y perdón. La confesión es absolutamente esencial para experimentar este perdón.

E. CAPITULO DOS

1. Jesús, Nuestro Abogado

Referencia Bíblica

1 Juan 2:1-2

Un abogado es uno que defiende a otro. Es un término judicial y es usado sólo en las Escrituras de Juan (1 Juan 4:10) en el evangelio de Juan, la palabra es traducida a “consolador” (Juan 14:16).

Habiendo demostrado la certeza del perdón, Juan advirtió en contra de alguien restar importancia a la gravedad del pecado. Amonestó a sus lectores a no pecar, pero si alguien pecare, hay un abogado justo para defender su causa. Es un acto singular de pecado, no una persistencia en el pecado, a lo que aquí se refiere. Jesús es justo, y esto le da el derecho de defender la causa del hijo de Dios que cae.

La propiciación es satisfacción. Jesucristo, a través de Su muerte en el Calvario, fue capaz de satisfacer la justicia de Dios para con los hombres. Mientras su abogacía es sólo para los creyentes, su propiciación es para todos.

2. Conocer a Dios

Referencia Bíblica

1 Juan 2:3-6

Hay una prueba verdadera la cual probará si conocemos o no a Dios. Es que mantengamos sus mandamientos y que vivamos de tal manera como Jesús vivía. Si algún hombre dice, “yo le conozco” y desobedece a sus mandamientos, es un mentiroso y no conoce la verdad.

3. El Antiguo Y Nuevo Mandamiento

Referencia Bíblica

1 Juan 2:7-8

Juan declaró que él no estaba escribiendo un nuevo manda­ miento, porque este ha estado desde el principio. Empero se con­virtió en nuevo cuando ellos obedecieron al mandamiento de amar el uno al otro. Las tinieblas en sus vidas desaparecieron y la luz de Cristo brilló en su lugar.

4. La Luz y Las Tinieblas

Referencia Bíblica

1 Juan 2:9-11

Juan enfatizó la relación entre el amor y el odio con comparar la luz y las tinieblas. Si amamos a nuestro hermano, estamos cami­nando en la luz y no hay nada en nosotros que nos haga desmayar. Pero si odiamos a nuestro hermano, no sabemos a donde vamos porque las tinieblas nos han cegado.

5. La Exhortación Para Todos

Referencia Bíblica

1 Juan 2:12-14

El término “Hijitos” se aplica a toda la iglesia. Los creyentes con­sisten de padres y jóvenes; aquellos experimentados y maduros, y los jóvenes con su fortaleza y vitalidad. Es dada aquí la razón por qué se dirige a ellos por separados:

Padres: porque habéis conocido al que es desde el principio.

Jóvenes: porque habéis vencido al maligno y porque sois fuertes, y la palabra de Dios mora en vosotros.

6. No Améis Al Mundo

Referencia Bíblica

1 Juan 2:15-17

El mundo (cosmos) es aquel sistema que actúa como rival de Dios. Dios ama al mundo de los hombres (Juan 3:16), pero nosotros no estamos llamados para amar al sistema que se opone a Dios. La amistad del mundo es enemistad contra Dios (Santiago 4:4).

Ningún hombre puede servir a dos señores. El mundo es igual que las tinieblas, por lo tanto, Dios, la luz, esta excluido. Juan dio dos razones para no amar al mundo:

1. Las cosas del mundo no son del Padre
2. Las cosas del mundo pasan

Juan nombró tres cosas las cuales constituyen las obras del mundo:

1. Los deseos de la carne
2. Los deseos de los ojos
3. La vanagloria de la vida

Esta trinidad de deseos malos es evidente en la tentación de Eva en el huerto y Cristo en el desierto. Es claro que:

1. Uno no puede amar a Dios y al mundo al mismo tiempo
2. La vida eterna se hace evidente en hacer la voluntad de Dios

7. El Anticristo

Referencia Bíblica

1 Juan 2:18-23

La palabra “anticristo” sólo aparece en las epístolas de Juan. Se identifica con el hombre de pecado (11 Tesalonicenses 2) y la bestia (Apocalipsis 13).

Juan usa la palabra para aplicarla a todos aquellos falsos maes­tros que niegan que Jesús es el Cristo. Aquellos que exteriormente pertenecían una vez a la iglesia, pero que se han ido. Esta sepa­ ración probó sus profesiones falsas. Pero el cristiano fiel tiene una unción, la cual le permite discernir entre lo falso y lo verdadero.

Una declaración aquí en el versículo 23 debe ser especialmente notada: Una persona que no cree en Cristo no puede tener a Dios el Padre, pero aquel que tiene a Cristo tiene al Padre también.

8. Morando en Cristo

Referencia Bíblica

1 Juan 2:24-29
La necesidad de permanecer firme (morar) en Cristo es enfati­zada. Uno puede probar si está o no morando en Cristo por su manera de vivir (1 Juan 2:29). La unción les enseñará toda la verdad, que es, morar en Cristo.
TOMO IV: LAS EPISTOLAS
CURSO BÍBLICO “ALPHA”
RALPH VINCENT REYNOLDS