miércoles, 19 de mayo de 2010

Lección 38. LA EPISTOLA DE SANTIAGO

Parte II
A. SIN PARCIALIDAD

Referencia Bíblica

Santiago 2:1-7

En la iglesia primitiva existía, aparentemente, una tendencia a discriminar entre el rico y el pobre. Santiago les reprochó por esta razón, y escribió que ellos no podían decir que pertenecían al Señor y al mismo tiempo mostrar discriminación de personas. Era incon­sistente para ellos mostrar parcialidad. Un hombre con anillo de oro y ropas costosas le sería dado un lugar de honor en cambio, al pobre con ropas andrajosas le sería dado el lugar más insignificante o podían sentarse en el piso. La palabra “andrajoso” en el verso 2 significa “usado” o “de aspecto lastimoso.”

Dios trata con todos los hombres por igual. El no ve las ropas con que el hombre se viste o los carros que conduce. Ha escogido los pobres, pero rico en la fe, para ser herederos del Reino. El hecho que los califica para ser herederos del Reino no es su pobreza, sino el hecho de amar a Dios (versículo 5). Santiago recordó a los cris­tianos que ellos habían sido oprimidos, perseguidos y arrastrados hasta los tribunales por los ricos. También les recordó que el nombre de Jesús había sido blasfemado por ellos.

Los cristianos no podían juzgar a sus prójimos por la cantidad de riquezas que poseyeran, o por las vestiduras que usaran. Si así lo hacían, se convertirían en jueces de sentimientos viles. En otras palabras, serían sentimientos viles y motivos de malicias los que les incitarían en esta muestra de parcialidad.

B. LA LEY REAL

Referencia Bíblica

Santiago 2:8-13

Santiago se refirió a la “ley real” la cual es el mandamiento de amar a su prójimo como a sí mismo. Recordó a sus lectores que si ellos muestran acepción de personas, estarían transgrediendo este edicto real. El error no hace acepción de personas. Si alguno ofen­diere la ley en cualesquiera de sus puntos, entonces el tal ha trans­gredido toda la ley.

El autor les recordó que serían juzgados por la ley de la libertad. ¿Qué es la ley de la libertad? ¿No será que el cristiano tiene libre albedrío para hacer de su propia voluntad aquello que es recto? Pudiera ser definida como un freno interno antes que prohibición externa. Si una persona es nacida genuinamente de nuevo y lleno del Espíritu Santo, estará en libertad para hacer aquello que es justo por sus propias convicciones, no por restricción externa. La ley real de amor permitirá que el cristiano desee mostrar el amor de Dios a otros y esto se mostrará a todos los hombres sin parcialidad.

En el versículo 13, leemos donde no habrá misericordia para aquellos que no mostraron misericordia. Pero, un cristiano que muestre compasión y misericordia no tendrá temor en el día del juicio. En aquel día, la misericordia será exaltada victoriosamente sobre el juicio.

C. LA FE PROBADA POR LAS BUENAS OBRAS

Referencia Bíblica

Santiago 2:14-26

No existía desacuerdo entre el Apóstol Pablo y Santiago concer­niente a sus convicciones en la justificación. Pablo enseñaba que un hombre es justificado por la fe. Estaba enseñando que el injusto podía ser justificado por la fe sola sin obras. Santiago enseñó que un hombre justo mostraría y probaría su fe por sus obras. Si no hay obras, entonces no tiene fe y no es justificado (versículo 24). Santia­go escribió, “Muéstrame tu fe sin tus obras” (versículo 18). El creía que esto era imposible. La fe no puede ser vista sin ser seguida por las obras. La fe que sólo es un conocimiento y un asentimiento mental es inútil. Los demonios son monoteístas. Ellos creen también en el único Dios, verdadero. Pero esto no les salva; sólo les hace temblar. En el versículo 20, Santiago habló de aquel que no cree en obras como un “hombre vano.” Esta expresión es de contención: Pudo haber dicho: “OH hombre simple.”

Para probar su declaración, Santiago se refirió a dos personali­dades del Antiguo Testamento. Abraham era su Padre en la fe, y era el amigo de Dios. Empero, probó su fe por las obras en ofrecer a su hijo en el altar En el otro extremo, Rahab era una prostituta gentil. Probó su fe cuando escondió a los espías y salvó sus vidas. Refi­riéndose a estos dos ejemplos, Santiago demostró que todos los hombres tienen también que probar su fe por sus obras.

Finalmente, dio una ilustración final. La fe sin obras es igual que un cuerpo sin el espíritu, ambos están muertos.

D. UN MUNDO DE MALDAD

Referencia Bíblica

Santiago 3:1-12

La lengua es el miembro del cuerpo más incontrolable. Santiago la llamó “un mundo de maldad.” El dijo que ningún hombre puede domarla. Es un mal incorregible, llena de veneno mortal. Hogares han sido rotos, iglesias han sido divididas, y millones han experi­mentado desesperación por causa de este tormento malicioso. Cuando una persona dice una mentira, calumnia a otra persona, o repite una historia impura, el mismo que había es corrompido. San­tiago dijo que todo el cuerpo es contaminado. Esto es a causa de que de la abundancia del corazón habla la boca. Un hombre puede controlar caballos y barcos, pero no puede controlar su lengua. El que no ofende con palabra, puede ser considerado como un hom­bre perfecto.

Santiago amonestó a sus lectores en contra de bendecir a Dios y, al mismo tiempo, maldecir a los hombres. Igual que de una misma fuente no puede salir agua salada y dulce, así una persona no puede constantemente bendecir a Dios y maldecir a los hombres al mismo tiempo.

Es con la boca que se hace confesión para salvación (Romanos 10:10). También es con la boca que un hombre puede cometer el pecado imperdonable (Mateo 12:32). Su conversación dirá que clase de persona es. Ha venido mucho problema por chismear, murmurar y calumniar Una regla buena para recordar es que si usted no puede decir algo bueno de una persona, no diga nada. Nuestra conversación deberá ser siempre sazonada con gracia.

E. LA VERDADERA SABIDURIA

Referencia Bíblica

Santiago 3:13-18
La sabiduría verdadera viene de lo alto. Santiago describe esta sabiduría verdadera como pura, pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Esto es comparado con la sabiduría de este mundo. Esta clase de sabiduría es terrenal, animal, diabólica, y el resultado de ésta es envidia, contienda, confusión y obra de maldad. El hombre sabio mostrará una buena conversación con mansedumbre y será un pacificador entre los hombres.
TOMO IV: LAS EPISTOLAS
CURSO BÍBLICO “ALPHA”
RALPH VINCENT REYNOLDS